RECORRIENDO
GUANAJUATO
Oculta entre
medio de cerros emerge con su colorido y
arquitectura típica la hermosa ciudad de
Guanajuato, rodeada por verdes colinas que el
hombre se ha encargado de ocupar por medio de
construcciones en desniveles que siguen la
curvatura de los cerros.

Vista
panorámica de Guanajuato desde el monumento al
Pípila. |
Proclamada
Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Guanajuato es
una ciudad con historia, en donde cada una de sus calles
tiene un significado especial y recorrerlas se transforma
en una verdadera delicia.
El origen de su nombre proviene de la palabra Quanashuato
que en la lengua indígena Tarasco significa lugar donde
abundan de ranas. Rica en minerales, especialmente oro
y plata, Guanajuato fue durante el virreinato una próspera
zona minera y una de las más importantes productoras de
plata en el mundo. Debe gran parte de sus hermosas
construcciones a antiguas familias mineras, que amasaron
grandes fortunas a base de la extracción de minerales.
Hoy en día esta actividad ha decrecido, por lo que
existen varias minas que se pueden visitar y se ofrecen
como parte del recorrido turístico.
El
ingreso a Guanajuato se realiza sobre calles empedradas,
sin embargo lo más sorprendente son su fabulosos túneles.
Construido el primero a fines del siglo XIX, su propósito
era el de canalizar las aguas provenientes del río San
Nicolás, que todos los años inundaban la ciudad. No
obstante, después de la construcción de este primer túnel
fue necesario construir dos más, pero ahora para
descongestionar el tráfico vehicular y evitar
atochamientos. De esta forma se dio solución a un
problema de congestión sin tener que intervenir las
calles típicas de esta ciudad.
Universidad de Guanajuato
y Festival Cervantino
 |
| Universidad
de Guanajuato, antiguo hospicio y colegio que data
del siglo XVIII |
Sede la Universidad de Guanajuato, la ciudad
debe a ésta gran parte de su tradición artística y
cultural. Todos los años se realiza en el mes de Octubre
el conocido Festival Cervantino, en honor al ilustre
escritor Miguel de Cervantes y que reúne una selección
de actividades culturales y artísticas nacionales e
internacionales. Se realizan exposiciones, se presentan
obras de teatro, conciertos, se organizan muestras
cinematográficas y toda clase de eventos, que transforman
a la ciudad en un manantial de cultura. A ella acuden
visitantes de todo México, principalmente jóvenes a
culturizarse, divertirse y hacer amigos de otros estados
del país. Las calles se llenan de vida y alegría. Después
de cada tramo es inevitable no detenerse a escuchar la música
de algún solitario violinista. O seguir a las
estudiantinas, tan comunes en la ciudad, y que recorren
las calles llevando sus canciones. Quizás lo más
rescatable del Festival Cervantino es que muchas de las
actividades son gratuitas. Y es tal la afluencia de artistas
que acuden a aprender de otros y a enseñar a la vez su
arte, que en cada rincón de la ciudad es posible
disfrutar de algún pequeño espectáculo.
Arquitectónicamente hablando, Guanajuato
además de ser un todo de gran belleza y deleite, posee múltiples
joyas de la arquitectura. Una de ellas la Universidad de
Guanajuato. Ubicada en plena colina, se accede a ella a
través de una larga y amplia escalera. Esta construcción
de tono marfil, se ha convertido en uno de los símbolos más
representativos de la ciudad y se yergue majestuosa dominando parte de la misma. A un costado se encuentra el
templo barroco de color rosado de la Compañía de Jesús,
el más grande de Guanajuato con una impresionante cúpula
del siglo XIX.
Caminando una cuadra hacia el oeste de la Universidad, se
encuentra el Museo Casa Diego Rivera, en donde naciera en
1886 el famoso muralista. En su interior cuenta con una
colección de pinturas del artista.
Plaza de La Paz y Jardín
de la Unión
 |
|
Plaza
de la Paz y a un costado la Basílica de Nuestra
Señora de Guanajuato.
|
A través de la avenida Juárez, la principal
de la ciudad, después de una pequeña curva se encuentra
la preciosa Plaza de la Paz. Con forma de punta,
representa la división de dos calles. A un costado de ésta
se encuentra una de las construcciones coloniales más
interesantes de Guanajuato, el edificio del Tribunal
Supremo, que data del siglo XVIII y que fuera casa de los
condes de Rul y Valencia. En la parte posterior de esta
pequeña plaza se yergue imponente la basílica de Nuestra
Señora de Guanajuato, de fuerte colorido y que cobija la
imagen de la patrona de la ciudad. Frente a la basílica
está el Palacio Municipal.
No obstante, quizás lo más entretenido de la Plaza de la
Paz sean los cafés y restaurantes que se encuentran a uno
de sus costados. No hay nada más agradable que tomarse un
café en las mesas exteriores y observar la tranquilidad
con que la vida guanajuatense transcurre.
Siguiendo calle a bajo se llega a la plaza principal de
Guanajuato, el Jardín de la Unión. Un lugar pequeño, de
forma singular, con frondosos árboles y rodeado de
interesantes construcciones. Llama la atención el Teatro
Juárez, con sus leones como pie de escalera y sus
columnas griegas coronadas con esculturas al más estilo
europeo. Su interior, es sin duda lo que más sorprende.
Decorado finamente destaca su techumbre de vitrales y su
estilo francés. Este teatro data de 1903 y fue inaugurado
por Porfirio Díaz, el gobernador con más tiempo en el
poder de México.
Siguiendo por la calle del Teatro hacia el
este de la ciudad, está el Museo Iconográfico del
Quijote. Creado en honor al celebre personaje, y que
presenta una colección de objetos y trabajos artísticos
ideados en torno a la figura creada por Miguel de Cervantes.
Es interesante la variedad de obras que presenta, muchas
de ellas de poco valor, así como otras de importantes
pintores como Picasso y Dalí.
Callejón del Beso y Pípila

Callejón
del Beso. Turistas esperando su turno para obtener
la clásica foto. |
Bajando desde el oeste por avenida Juárez
una de los primeros atractivos que salen al paso es el
Mercado Hidalgo. Aunque un poco desordenado, alberga un
sin fin de souvenirs y artesanías relativas a la ciudad,
al igual que dulces y comidas típicas.
Continuando calle abajo, aparece la plaza del
Ropero con una fuente al medio y pequeños y estrechos
caminos que salen de ella. Una de esas veredas, la que da
hacia el cerro, es la que lleva al famoso Callejón del
Beso, un estrecho y oculto rincón en donde caben justo
dos personas. Cuenta la leyenda que dos enamorados vivían
en el lugar uno en frente del otro, y que para besarse a
escondidas, ya que era una amor prohibido, sólo abrían las ventanas y sus labios se encontraban en el aire. Desde
ese momento que el lugar se transformó en el Callejón del
Beso, lugar al cual por curiosidad o romanticismo es
inevitable concurrir.
Al salir del callejón y mirar hacia arriba, la vista se
topa con el majestuoso monumento del Pípila. Una enorme y
rosada estatua, emplaza en uno de los cerros y que parece
con su expresión de lucha dar vida a la ciudad bajo sus
pies. La vista desde allí es maravillosa, ya que permite
observar la mayoría de las atracciones de Guanajuato.
Además el Pípila posee una escalera interior que permite
llegar hasta la cima del mismo. La historia del monumento
surge en la guerra de Independencia cuando la Alhóndiga de
Granaditas, un antiguo granero, fue usado como fortaleza
por los españoles que permanecían ocultos y protegidos
en el lugar. Hasta que un minero apodado Pípila, con una
losa de piedra en la espalda, se acercó al edificio y
prendió fuego a su puerta, permitiendo a los
independistas acceder al interior del lugar.
Las
Momias y la Hacienda San Gabriel
Famoso también es Guanajuato por sus momias. Descubiertas
en 1865 cuando comenzaron las operaciones para ampliar un
cementerio de la ciudad. Gracias a la combinación de un
suelo rico en minerales y de un aire bastante seco, se
concluyó que el suelo de Guanajuato era capaz de
momificar un cadáver en tan sólo cinco años.
Hoy en día el Museo de las Momias, exhibe estos grotescos
cuerpos rescatados de aquel antiguo cementerio.
Por el mismo camino que lleva a las momias, y que es la
salida de Guanajuato hacia Ciudad de México, se encuentra
la Hacienda de San Gabriel Barrera, que data del siglo
XVII, y que aunque no es totalmente auténtica intenta
brindar una idea de la opulencia que gozaban las familias
ricas de Guanajuato durante el virreinato.
>Más
información
|
Texto
y Fotos:
|
Miriam
Cuevas
|
|